La pandemia marcó nuevos retos para las empresas y el entorno laboral, uno de los menos atendidos es la parte emocional. De acuerdo a un estudio de la Universidad Nacinonal Autónoma de México (UNAM) el 85% de las organizaciones mexicanas no tienen condiciones adecuadas para sus colaboradores.
De acuerdo a este estudio existe una correlación entre los trastornos físicos y psicológicos con la productividad de las empresas. A esto podemos agregar las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que señalan que 4% del Producto Interno Bruto (PIB) global se pierde anualmente a causa del estrés, depresión y ansiedad que genera el trabajo, los cuales van de la mano con los accidentes laborales.
Pero ¿deben las empresas ser responsables de la salud emocional de sus empleados?
De acuerdo con el grupo Sandra Sáenz, directora internacional del Corporate Solution del Grupo Educativo ADEN, Los entornos laborales desafiantes, cambiantes e inciertos vinculados a la pospandemia y las innovaciones constantes en el mundo actual someten a las personas a un estado de estrés casi permanente
Por tanto, expone Sandra Sáenz, las instituciones se focalicen sobre el cuidado de la salud emocional de los colaboradores, esta debe ser una responsabilidad compartida entre todos los miembros de una empresa.
“Es importante que cada uno detecte qué factores del entorno laboral les impactan, para atenuar los efectos nocivos, además de proveerse de espacios de recuperación personales u organizacionales que generen bienestar”.
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