El Gobierno de Guatemala dijo que trabaja para “reunificar” a menores migrantes con procesos de deportación en Estados Unidos, después de que la jueza Sparkle L. Sooknanan frenara la expulsión de un grupo de 14 niños guatemaltecos.
En un comunicado emitido el sábado, la administración de Bernardo Arévalo afirmó que “refuerza acciones” de reunificación familiar de los adolescentes que iban a ser expulsados. No precisa cuándo empezaron esas acciones. Las enmarca en una “iniciativa” planteada a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en su visita reciente al país. Tampoco aclara si Guatemala pidió o no la expulsión de ese grupo.

“La Procuraduría General de la Nación identificará las necesidades particulares de cada adolescente retornado”, indica el texto. El Gobierno dice promover el respeto de los derechos humanos y el debido proceso.
Tras el fallo, los adolescentes —ya trasladados a un aeropuerto en Texas y colocados en aviones— fueron bajados y devueltos a refugios. Abogados argumentaron que Estados Unidos violaba la ley y los enviaba a un posible peligro. Los menores que llegaron a la frontera sin padres o tutores permanecerán al menos dos semanas en EE.UU. mientras avanza el litigio. “No quiero que haya ninguna ambigüedad”, dijo Sooknanan: la orden cubre a todos los menores en esas condiciones.
La pugna se movió de madrugada, en un fin de semana festivo, de las pistas texanas a un tribunal en Washington. Es el choque más reciente entre la ofensiva antiinmigrante del presidente Donald Trump y las salvaguardas que el Congreso creó para los migrantes más vulnerables.
Minutos después de la audiencia, cinco autobuses se acercaron a un avión en Harlingen, Texas. Horas antes habían subido a decenas de pasajeros —quizá 50— con ropa de refugios infantiles. El Departamento de Justicia dijo que se esperaba devolver a refugios del HHS, antes del domingo, a los 76 menores que estaban a bordo.

Kica Matos, presidenta del Centro Nacional de Leyes Migratorias (NILC), que representa a los menores, afirmó que despertarlos de noche en un fin de semana largo y ponerlos en un avión “debería conmocionar la conciencia de todos los estadounidenses”.